El pozo de las almas 1

Bueno, esta es una historia que hicimos por relevos unos amigos, Dianarashi, Elize y yo. La comparto aquí porque hay gente loca a la que le gusta desvariar con muchas cosas. Nuestra historia incluye personajes de Soun Horizon, Nyanpire, Kaichou wa maid-sama y Lovecraft. Subiré por partes porqué esta algo larga, cada que cambie el formato de letra es que alguien diferente inició el relato, en esta primera parte:

*Elize Laurant, Luna T, Dianarashi.

El sonido embargaba el cuarto en el que descanso… descansaba mejor dicho.

Todos los papeles, libros y todos aquellos escritos de nuestro buscado tesoro han caído y han revuelto la ruta marcada. El sonido hace vibrar el cuarto completo de estructura metálica y ornamentación detallada y descuidada; tomando mi cuerpo en un estado de desequilibrio y baile enfermo conquistado por las bajas frecuencias que se incrementaban. Caí y con ello mis cosas que guardaba la repisa golpeando mi cabeza y huyendo de mi irónica indignación por el golpe. De pronto, la frecuencia disminuyó en sendero hacia el silencio, recobraba mi vigilia apenas y mi cuerpo del rebote físico cuando esta vez ladeó el cuarto como un péndulo en el instante reacomodando todas las cosas: los planos, los muebles y de nuevo mi cuerpo. Empezaba a fastidiarme el evento y para colmar, a pocos metros escuché un rechinar tajante y sostenido que cortaba el movimiento dando obertura a explosiones contiguas y cercanas.

Logré parare en algún punto del revuelto cuarto y entonces se abrió mi pesada puerta cediendo al ansioso ‘toque’ de un joven. Abrió y detuvo la puerta con mayor tambaleo que la situación en la que el candelabro que nos iluminaba estaba, sus ojos se clavaban en mí, mas realmente no me veían.

Sus ojos los dejó en alguna escena fantástica y que entrecortó su consciencia, lo aseguro, lo he visto en muchos novicios.

-¡Acaban de atracar en la cubierta 4! No hay comunicación en las secciones principales y acaban de colapsar toda el ala trasera izquierda. Todos se reúnen en la cubierta 4… excepto los que tienen aun sus operaciones sin cambios… pero se ha avistado otro acercamiento en la 9…

-¿Dijiste la 9?-Su desesperación y ansiedad comenzaban a doblegarlo desde que empezó a hablar y su cara se ensimismaba en cada palabra como si dejara ir la escena y aquello lo tranquilizara, pero sabíamos no sucedería. A… estaba en la pregunta que hice… esa misma me distrajo del momento por la cuestión que encubría.

-Si… De hecho, por ello Keiphal me mandó contigo… usted…. Disculpe. Dijo que sabría que significa, quiso decir y que hacer-Revolvió su mirada revisando si sus palabras fueran lo que debían ser. Sus ojos oscuros eran fáciles de notar en contraste a su blanca tez y su cabello oscuro que solo tenia un flequillo izquierdo era también notable… para su ‘delicado’ corte del lado derecho y su caída hacia atrás… Ahh… pero el asunto, bien parece que los papeles pierden importancia ‘estructural’ si los ‘atacantes’ llegan a esa cubierta.

-Ya veo, voy hacia allá… solo me pongo mi ropa-respondí al perdido muchacho y le puse mi mano firme sobre el hombro-Subiste en el puerto de Feergland, ¿cierto?-No pude evitar mi gesto irónico-Bueno, eres nuevo, entiendes la situación… a tu manera, solo asegúrate de que la caída de una nave no te hunda a ti, y asegúrate si en verdad ‘cae’.

El muchacho tragó saliva y me asentó agradeciendo y se fue abruptamente.

Ahora bien, vestí mis botas de 5 broches de plata malgastados, el pantalón ya lo tenia al igual que una camisa de botones. Por ultimo, en medio de todo el campo de ‘batalla oscilante’ encontré mi chaqueta larga y del otro mi sombrero (la descripción será apropiada en otro momento). Les tomé rápidamente en medio de mi tambaleante equilibrio, me los vestí y recordé mis utensilios básicos que anteriormente habían llegado a mi cabeza de otra manera. Tomé el cinturón con mi espada y arma de distancia. Tomé mi diario personal. Una mochila chica que se cruza con algunas de mis ‘cosas necesarias’ y tomé unos escritos: pergaminos y un artefacto que era importante, porqué me lo habían así dicho.

Ya estaba a punto de salir y me detuvo el tener que tomar algo mas; era una ‘caja’ piramidal importante para mi, del tamaño de mi mano, guardaba algo que mi memoria no cedía a olvidar. También le guardé.

Corrí por todo el corredor a gran velocidad pero con problemas pues el tambalear era constante y diversos metales y pedazos de estructura pasaban cerca de mis movimientos que les evitaban. El corredor era amplio y parecía serlo más de lo normal ante la difuminación de humo y niebla. Nadie mas estaba ya en la ala izquierda, todos se habían encaminado a alguna ‘acción’. Llegué a las escaleras hacia la 9°, de lamentable estado; y demás parte de sus escalones estaban ocupados o destrozados.

Paré y pensé: subir por aquí y arriesgarme a tropezar o que algo me caiga o ir por el sistema de energía que probablemente sea ‘oxidablemente’ inestable. Tomé las escaleras; ya que había llegado casi a la cubierta 9 y prefería el riesgo de la incertidumbre a la segura perdición.

Comencé a subir con cuidado mientras pedazos de cristal y metal me llovían; era aquello las inconveniencias de las ornamentaciones ostentosas, no muy productivas en contingencias l parecer. Por fin, llegué a la planta superior con un rasguño en la mano izquierda que sangró progresivamente; no era razón para preocuparse aun.

La preocupación fue lo primero que vi al llegar la piso: había 10 o 13 seres con armaduras notables rojas y negras, eran protectores del ‘pozo de las almas’ de quienes nos advirtieron evitarían nuestra llegada a él y lo pensaban hacer.

Ah, en la cubierta 9, se tenía realmente el centro de mando y de la nave  ovalada aérea en la que estábamos y pensaban ‘volarla’ para destruir lo que llevaríamos a la fuente y que llegáramos. Lo que me inquietó por sobre todo fue el número de ellos.

-Llegaste, al fin- Me habló Keiphal con una sonrisa- Cayeron en la trampa. Traes lo necesario, espero… Ahora mantén la postura que aterrizaremos cuando ellos exploten eso.

Y así fue, tras solo humo generado y el estruendo revolviendo nuestros tímpanos los seres se desplomaron en sangre y viseras. Y la nave se estabilizó.

Habíamos llegado al ‘pozo de las almas’ y ya era tiempo de avanzar de entre el caos.

Dejamos la nave anclada sobre el pozo y descendimos por una cuerda hacia sus profundidades. Todos los marinero-pilotos estaban ansiosos por tomar las riquezas y misterios del lugar para ellos, sin embargo yo desconocía el propósito de este anormal viaje.

Mis pies tocaron tierra, entonces si las magnificencias del pozo, que más bien me recordaba a una cueva, una muy conocida…

-Debemos partir, nuestro objetivo está aun mas profundo-Gruñó el esplendido Keiphal-Entiendes a que vinimos, ¿no es así Arthur?-dijo mientras me veía confundido.

-Sí-dije secamente sin saber la correcta respuesta.

Andamos durante 2 horas por la orilla de lo que parecía ser un rio con una fosforescencia asombrosa; durante el camino vi las mas exóticas criaturas continuando con el ciclo de la vida, aves sin un rostro, cuadrúpedos amorfos con pelajes oscuros y de vez en vez una sombra desconocida acechando al grupo.

Pisé una viscosidad que me recordó al desastre en la 9° cubierta, sin embargo, esta masilla estaba putrefacta y carcomida, apenas y se distinguía lo que alguna vez fueron huesos y tejidos; una tenaza salió de entre las rocas y cortó por la mitad a tres de los tripulantes. La histeria se desató entre los hombres y rápidamente arremetieron contra la tenaza, seis ojos relucieron en la oscuridad y poco a poco emergió una criatura con un exoesqueleto quebrado en algunas partes, la monstruosidad tenía grandes alas de polilla que emitían un espantoso sonido al moverse. Los hombres caían en el combate para después ser triturados por un pico en las fauces de lo irreal.

-¡Basta!, las armas convencionales no funcionan aquí, debemos continuar, tomen a los heridos que aun puedan caminar y avancemos-ordenó calmadamente Keiphal.

Al principio esta orden no pudo ser obedecida, el solo hecho de abandonar a nuestros camaradas era impensable pero las ordenes del capitán son absolutas; dejamos el lugar y continuamos descendiendo por una escalera de caracol infinita por la que caía lentamente el agua del río hacia la profundidad de ABYSS. En algún punto perdí la noción del tiempo y la continuidad de los hechos, mis recuerdos del descenso se tornaron borrosos y confusos; ahora que lo pienso detenidamente, todas mis memorias hasta antes de la confrontación en la 9° cubierta están difusas.

De pronto las luces de las lámparas de aceite y los sonidos desaparecieron, al igual que los hombres, me di cuenta de que ya no bajaba las escaleras, ahora me hallaba en la espesura de un bosque subterráneo plagado de horrendos insectos mortales.

Llegué a un claro y me encontré con un pozo antiguo hecho de ónice con incrustaciones de esmeraldas; mi corazón se aceleró cuando toqué el pozo y caí desmayado.

-Arthur, despierta, Nya

Mis ojos se abrieron lenta y dolorosamente, la luz grisácea del lugar empeoraba mi visión. Inmediatamente miré en dirección del pozo y vi un gato-vampiro asomándose de él.

-Arthur, ven, Nya-maulló la criatura mientras desaparecía.

Instintivamente tomé mi espada y me acerqué al pozo, nada, solo mi reflejo. Noté mi descuidada figura, el cabello blanco caía sobre mis hombros irregularmente, las ojeras bajo mis ojos eran enormemente notables sobre mi piel blanca que parecía frío mármol.

-Nya!

Solté un grito al toparme con esos dos ojos de mirada profunda. Sorpresivamente el hermoso gao trastornó su rostro y abrió una gran boca que tomó mi brazo derecho y me jaló dentro del abismal pozo.

Caí durante un periodo de tiempo indefinido hasta que llegué al fondo, donde parecía no haber gravedad. El gato había desaparecido.

Me sangraba el brazo que había sido mordido, intenté parar la hemorragia pero solo logré abrirme las la herida; comencé a sentir mordidas minúsculas en la herida y lentamente se manifestaron seres transparentes con 3 filas de dientes afilados y un solo ojo al costado de su cabeza triangular.

-Son las almas de seres indecentes que habían aquí-dijo un hombre increíblemente atractivo.

-¿Dónde estoy?

-Dentro del pozo de las almas.

El hombre se acercó a mi y noté que también era transparente i intangible; metió la mano en mi chaqueta y sacó mi caja piramidal, se alejó con una danza hermosa y desconocida por los mortales hasta que desapareció.

Me quedé perplejo ante lo ocurrido y me quité el exceso de cargamento: la chaqueta, el sombrero, la mochila y el cinturón.

Un sentimiento relajante me embriagó debido a la pérdida de sangre. Alguien me tomó por la espalda y arrancó mi blanca camisa. Roté en esa dirección para encontrarme con un vacío.

Miré mi delgado cuerpo y noté algunas peculiaridades que no recordaba.

Un escalofrío recorrió mi piel, toqué mi pecho vendado, (que no recordaba), encontré algo ajeno a mis memorias y al cuerpo masculino que recordaba tener.

La caja calló y un trozo de pergamino salió de el: “Para mi amado…” Esa era mi letra, lo sabía…

₰₰₰Para mi amado:…

Probablemente, en estos momentos ya estás descansando, placida y cómodamente dentro de una caja sin ningún escape posible.

Sé que no hay forma en la que puedas producir alguna palabra, sin embargo no sabes las sensaciones que en estos momentos siento por todo mi cuerpo, el temblor en mis rodillas y brazos, un dolor punzante en mi cabeza, el oír extrañas voces, el sentir alucinaciones en cualquier momento. En serio, si escucharas lo que tengo que hablarte y tu sufrieras lo mismo, nos comprenderíamos mutuamente.

Sabes.., en estos últimos días he recordado aquellos instantes en los que a pesar de estar juntos solo unos segundos, sabía que eran los mejores momentos de mi existencia. Pero, esa situación que estaba grabada en me memoria como una filmación, se quemó dejando pequeñas cenizas en esa remembranza consumiéndome en la demencia.₰₰₰

¿Qué era esto…?-me preguntaba sosteniendo aquel pergamino fuertemente. Parecía como si recordara cuando estaba escribiendo esas palabras. Pero eso no me impidió seguir con la lectura.

₰₰₰Esto parece una comedia, ¿no es cierto?… finalmente mis ultimas palabras en este discurso… lo siento… en realidad… lamento… haberte asesinado…₰₰₰

Ante estas ultimas palabras, sentí como me asfixiaba, estaba respirando, pero no sentía la sensación del aire. De pronto comencé a escuchar unas pequeñas risas lejanas, como si se tratara de una niña pequeña.

-¿Lo recuerdas?-Decía aquella voz con risa burlona.

-¿Qué tengo que recordar?-respondí buscando el propietario de aquella voz.

-¿Eres tonta…?-la voz se escuchaba mas cerca, que sentía un escalofrío cada vez que escuchaba esa carcajada.

-¿Qué quieres decir con eso?-mi paciencia estaba agotándose. Sin embargo ante mi pregunta la voz que al principio sonaba como un regocijo desmesurado cambió drásticamente a una voz intensa y penetrante.

-En verdad, eres tonta-la pequeña niña se mostró abrazándome por la espalda llevando sus manos hasta mi pecho exhibiendo su color de piel que extrañamente era igual que la mía, la de una persona albina pero no pálida. Su cabello plateado que brillaba con la menor señal de luz le cubría la mayor parte del rostro al estar demasiado extenso.

Se acercaba cada vez más a mí dejando ver sus ojos grises, pero que no mostraban ese resplandor de vida. Comenzó a reír paranoicamente haciendo que me estremeciera hasta los huesos. En su sonrisa se delimitaba la exageración de su gesto.

-Nosotras, somos la misma persona-Al momento de mencionar esto me miró fijamente flotando boca abajo dejando nuestros rostros cerca una de la otra. Esperen un momento, ¿acaso yo no era quien creía ser?, ¿acaso esa carta yo la había redactado?, ¿Por qué mi mente estaba tan distorsionada? Tenía muchas preguntas al respecto pero sabía que solo aquella presencia podía contestarme, pero por alguna razón ya no quería escucharla ni verla.

-Aléjate de mi-dije firmemente haciendo qu aquella niña se alejara unos centímetros.

-No seas descortés conmigo, es como si te estuvieras ofendiendo también-comenzaba a responder de nuevo.

-¡Quiero que dejes de hablar!-alcé un poco mi tono de voz.

-Solo estás evadiendo tu realidad.

-¡Cállate!-decía cerrando los ojos escuchando su risa mas intensa y retumbando en mi cabeza-¡Cállate!¡Cállate!¡Cállate!-saqué mi arma disparando hacia donde mi coherencia me diera a entender. Por lo que después un gran silencio inundó de nuevo el lugar donde me encontraba.

Pasaron solo unos minutos para que de nuevo apareciera aquel hombre que había sacado la caja. Pero ahora su forma era mucho mas clara. Su cabello era negro, un poco largo del lado de la derecha y lacio, y despeinado en la parte de arriba. Sus ojos eran rasgados y oscuros tanto que la pupila casi no se hacía notar; con pestañas un poco largas. El tono de su piel era claro. Su cuerpo era delgado con una complexión media normal. Tenía una chaqueta negra con pesillas en las mangas; para cerrarse era en diagonal con varios lazos que rodeaban la cadera, el cuello era largo y terminaba en puntas dejando al descubierto gran parte del cuello de aquel hombre, las mangas eran mas largas ocultando hasta la mitad de su muñeca y con piedras de esmeralda tenía un pequeño adorno en la parte superior izquierda de la chaqueta. En el cuello tenia una cadena ajustada con una figura misteriosa. Su pantalón era largo y negro tapando gran parte de sus botas blancas que terminaban en punta alta. Del bolsillo izquierdo del pantalón salían unas cadenas viéndose abrochadas en el mismo.

Se fue acercando poco a poco, quedé paralizada ante el. Me tomó de un brazo, haciendo que mi pulso se acelerara, me acercó  a su pecho y haciendo una inclinación me dijo al oído una frase que hizo que un escalofrío penetrante debilitara mi cuerpo, cayendo de rodillas. El me soltó y yo lentamente me recosté entrando en un profundo sueño.

Cuando desperté me encontraba al final de aquella escalera con Keiphal.

-Por fin despiertas-decía Keiphal sentado a un lado de mi-Arthur.

-¿Quién es Arthur?-pregunté sin verlo de frente-¿Quién soy yo?

Keiphal no mencionó nada ante eso. Quedamos unos segundos en silencio.

-Que fue lo que ocurrió?-

Keiphal ante esta pregunta respondió…

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